Qué es la reactividad
Es una respuesta exagerada ante algo que el perro percibe como amenaza o que le frustra. Detrás puede haber miedo, falta de socialización, malas experiencias, frustración por no poder saludar o incluso dolor. Por fuera parece lo mismo, pero por dentro no lo es.
Qué puedes hacer mientras tanto
Pautas generales que suelen ayudar, siempre con prudencia:
- Aumenta la distancia: cruza, da la vuelta o apártate antes de que reaccione.
- Observa su umbral: a qué distancia puede ver otro perro y seguir tranquilo. Ese es vuestro punto de partida.
- Premia cuando mire al otro perro y se mantenga calmado.
- Evita los encuentros forzados y los saludos con correa.
- Lleva un material seguro y, si ya ha mordido, habla antes con un profesional.
Lo que no conviene hacer
- Castigar el ladrido: puede quitar el aviso, pero no la emoción que lo provoca.
- Exponerle de golpe "para que se acostumbre".
- Tensar la correa en cuanto ves un perro: se lo anticipas tú.
Cuándo pedir ayuda
Siempre que haya riesgo de mordida o que la situación os limite la vida. La reactividad se trabaja con un plan a medida, y el primer paso es saber por qué lo hace tu perro.



